La música estúpida, la música imbécil, la música tonta

Brevísimo repaso de la música estúpida en España.

 

      Pero que guarrería es esta,
            ya no hay respeto por las obras maestras,
            donde está lo sutil de Cervantes,
            en este subproducto picante.
           
            Quijote P, Los Ganglios.


La música española siempre ha tenido una relación estrecha con el humor, con grupos como los Toreros Muertos , Reno Renardo o los Mojinos Escocios, pero no tanto con su prima fea, la tontería. Si bien la música humorística pretende hacer reír, la música tonta no. El único objetivo de la música tonta es un absurdo, un grito sordo a una pared, un llamado a lo grotesco, no pretende hacer reír, sino regodearse en su falta de sentido y excentricidad. EL objetivo de la música tonta es el juego por el juego, el molestar, el confundir y fascinar por su extrañeza.

El comienzo de este tipo de música en España se remonta a la Movida, en donde muchos chavales pijos tomaron la música punk que venía desde la lejana anglosajonia, ignorando totalmente su contenido político y centrándose en lo lúdico. Aunque solo fueron una pequeña familia dentro del gran clan de la Movida, los grupos que orbitaban la tontería dejaron una profunda impronta, como Alaska y los Pegamoides, Kaka de Luxe, Derribos Arias y Siniestro Total, entre otros. En este momento la música tonta se encuentra en el estadio de lo grotesco, de lo pueril, del equivalente a ir a la ópera y gritar “mierda puta chocho polla”. Pero no se pretender hacer reír, se pretende sorprender y producir asco. Es una música que dice, mirad las barbaridades que estamos diciendo, acaso no estáis asqueados. Y aunque otros grupos de la época como La Polla Records tomasen una actitud parecida, estos lo hacían bajo clave política, mientras que los grupos estúpidos lo hacían por el puro juego. Destacan canciones como Pero qué público más tonto tengo de Kaka de Luxe o Todos los ahorcados mueren empalmados de Siniestro Total.



Durante todos los ochenta y noventa, la tontería y la música siguieron relacionándose así, con grupos como Pabellón Psiquiátrico o Los Nikis por decir algunos. Pero al final de los noventa se abre una puerta, aparecen en escena Hidrogenesse y Astrud, grupos alienígenas que creaban música rara de cojones. Del estadio de lo grotesco, se había pasado a lo confuso. Con una música que se cruzaba en ocasiones con lo experimental, tocaban temas que rallaban lo incomprensible o bien eran muy extraños. Con canciones hipnóticas, enigmáticas y pegadizas como Disfraz de Tigre de Hidrogenesse, o Noam Chomsky de Astrud, que relata el escenario hipotético en el que Noam Chomsky da clase en tu facultad y se ha enamorado de ti, estos dos grupos serían el equivalente a esos alumnos que en las clases se sientan en el fondo y no hablan con nadie. Los temas de estos grupos son sorprendentes y enigmáticos porque funcionan por sí mismos, es decir, es complicado realmente saber de qué van estas canciones, por el hecho de que se basan en situaciones únicas, son temáticamente independientes. Casi nunca te vas a sentir identificado con sus temas, sino que vas a maravillarte ante su portento creativo y extrañeza.



Con la década de los 10 aparece en el ámbito musical el buque insignia de la tontería nacional. Los Ganglios llevaron la estupidez en la música a otro estadio, al del costumbrismo surrealista. Aunque ellos llaman a su estilo Porc, la mayoría de sus canciones tratan recovecos de la vida cotidiana, parodias de ciencia ficción o canciones que solo se pueden definir como anormalidad suprema. Si Astrud e Hidrogenesse armaban sus canciones con ideas abstractas, los Ganglios son ultraconcretos, tanto, que se sumergen casi en el surrealismo. Canciones como Quijote P, que trata la problemática de descargarte una película y que sea porno, o Calvario, que trata esas reuniones de antiguos amigos en las que la mitad se han quedado calvos. Por otra parte, Los Ganglios mezclan lo nacional con lo excepcional, metiéndose especialmente con Badajoz, su tierra natal en canciones como Badajoz 2222 o Badajoz no es Hiroshima y parodian lo normal con lo estrafalario y lo absurdo, como en Canción Oriental o Eres Mutante (quien no se ha enamorado alguna vez de una mutante). Los Ganglios son una suerte de unicornio en la historia de la música española, un grupo con raíces en el absurdismo costumbrista que dio a la extrañeza, la parodia, la imaginación y al juego, un papel primordial.




Pasando a la actualidad, la tontería en la música se encuentra en uno de sus mejores momentos. Desde Ojete Calor, pasando por Putilatex, Ladilla Rusa o Las Bistecs, y llegando a Samantha Hudson, el movimiento conocido por los profanos como Subnopop une lo más estúpido con el baile y los ritmos machacones. Con himnos ya conocidos por todos como Viejoven de Ojete Calor o Historia del Arte de las Bistecs, lo tonto ha conquistado una pequeña parcela en el mainstream musical, influyendo a una gran cantidad de artistas que se permiten una canita al aire e introducir estupideces en su música como Novio Caballo. El subnopop es grotesco, satírico sin ser político, costumbrista sin ser cotidiano. Es tan faltón como los grupos de la Movida, y tan extraño como sus antecesores, pero su objetivo final es el baile, el contoneo despreocupado de los cuerpos. Una suerte de fin del destierro de la tontería en la música. Por último, de manera paralela al subnopop se encuentra la última frontera, oscura e inhóspita, de internet. Si unimos el hecho de que todo el mundo puede hacer música y que todo el mundo es tonto, da resultado de que puedes encontrarte con verdaderas monstruosidades, siendo quizás uno de los casos más vistosos los Vengamonjas, que con éxitos como Alien Fumeta o Almendrero de Doraemon nos han obnubilado.

Podéis encontrar una playlist inspirada en este artículo en Spotify.



Escrito por Juan de la Fuente.
RRSS: @AdoboSound /