Redención de los bailes perdidos - Sala X (05/06/2021)


Este grupo de post-punk bakala, como suelen denominarse (aunque no les guste etiquetarse), es una oda al frío, al ruido, a la modernidad y a los parkings. Está formado por Adri a la voz, Eli a los teclados y bases, y Salvi en el bajo. En su haber tienen varios sencillos, dos EP’s, tres discos (uno de ellos, Los Bailes Perdidos, un remix de su segundo disco), un documental y un libro. Esta prolijidad demuestra la gran capacidad de producción de este grupo que, con el paso del tiempo, ha ido desarrollando un estilo y sonido únicos.

Lo normal en bandas con un sonido tan cuidado es que en el directo pueda perder un poco de calidad, como es normal, pero no es el caso de los VVV, cuyo directo mejora la música del estudio. Lo más destacable es la mayor presencia del bajo y los beats –claro está porque son los elementos que hacen a la música bailable–, pero a cambio de esto, se sacrificaba algo del sonido de los sintetizadores, que quedaban un poco solapados. Por otra parte, como pequeño matiz, se escuchaban mejor los coros.

A pesar de este buen directo, al espectáculo le faltó algo muy importante: el baile. Claro está que, dada la situación sanitaria, los conciertos tienen que ser sentados y con distancia de seguridad, y es normal que eso afecte a conciertos como estos. Hablamos de un grupo cuya quintaesencia se mueve entre la desidia, asco y tristeza, entre otros temas líricos, y las bases pachangueras ultra bailables; en otras palabras, es la analogía del “Perreando x fuera, Llorando x dentro” de Ms. Nina. Y es que los más importante del baile en estos espacios, según ellos, es ese reducto de libertad que nos queda en nuestra sociedad contemporánea, en el que se pueden alterar esos órdenes sociales y ser un igual con el que tienes al lado.

Así comprende uno la frustración que viven los seguidores de VVV desde el confinamiento, ya que no han podido disfrutar de los temas de este grupo como es debido. Esto, unido al factor de que era la primera vez que pisaban Sevilla, tuvo como respuesta que el sábado estuviera la sala llena y que, aun en el sitio, el público lo diera todo.

Venían a presentar un año después de su salida Escama (2020), segundo LP que les ha hecho forjarse un nombre en el panorama nacional. El concierto comenzó por todo lo grande con los sintetizadores de Fuego Cruzado, uno de los tres temas del nuevo álbum que tocarían al principio, junto a Ya No Tienes Miedo y Ataque de Pánico en la Sierra

Tras estos temas tan cañeros, bajaron un poco la intensidad tocando al sencillo homónimo del primer álbum L’ennui, y sorprendiendo para bien con una cover de Estrella de mar, de Amaral. Siguieron intercalando canciones de los dos álbumes, que subían la temperatura de la sala: Nunca estuvimos Tan Lejos, Siroco, y Miedo y Asco en Madrid. Uno de los puntos fuertes del concierto fue cuando sonó Invierno Nuclear, por lo que fue coreada al unísono por la sala.

Siguieron temas como Oscura Plata, Justicia Posmoderna o Redención, dándole mucho dinamismo al ambiente. En Correr tuvieron problemas con el bombo, por lo que tuvieron que parar y retomar desde el principio hasta tres veces, pero no pudo ser y pasaron a la gran sorpresa: Odiar Frontal, un tema de adelanto del siguiente disco, que saldrá en otoño de este año.

Finalmente, pusieron como broche Destrucción, tema que inicia su segundo disco, y que, pese a las mismas dificultades técnicas de Correr, fue coreado por todo el público. El concierto terminó con los tres bailando sobre el escenario, redimiendo un poco todos bailes perdidos en este último año.


Si quieres rememorar el concierto aquí tienes una lista de reproducción hecha a medida para ti.




Escrito por Íñigo Batres.
Fotografías por José Antonio Fernández.