Noche de bruxas - CAAC (11/06/2021)

Se sentía en el aire caluroso de Sevilla lo que estaba por venir la noche del 10 de junio. No es ninguna sorpresa las ganas que tenía nuestra ciudad de acoger de nuevo un concierto de Baiuca, desde aquel Monkey Week donde mucha gente tuvo que quedarse fuera del espacio Santa Clara, en donde se desbordó el aforo.

Esa tarde llegamos a la pradera del CAAC, que tantos conciertos ha visto en épocas pre-covid, y que ya está recuperando el ritmo de la cultura sevillana. Mientras el público procedía a ocupar de manera segura los espacios dispuestos por la organización del Sevilla Alive, comenzaba a caer el sol. Entre charlas, nervios y alguna que otra Alhambra fresquita, hicimos tiempo hasta que, por fin, cuando el sol se había escondido por completo, empezaron a aparecer los protagonistas de la noche en el escenario, Baiuca y su increíble acompañamiento vocal e instrumental.

Comenzaron a sonar los primeros ritmos de Meigallo, hipnotizando al público ya entregado por completo a la formación gallega. El sonido inundó el espacio y nosotros nos dejamos arrastrar por la corriente. Siguieron enlazando temas con una ejecución perfecta, mientras el público comenzaba a animarse más y más, bailando sentados desde las sillas de acuerdo a las medidas de seguridad, aunque de camino a la barra era imposible no dejarse llevar y bailar de manera “ilícita”.

Nos regalaron una gran selección de temas entre los que encontramos Liñares, Bruixas, Veleno, FisterraLa perfecta coordinación de las vocalistas, con los instrumentos de percusión y la mesa de mezclas nos sorprendía una vez más. Era imposible escapar al encanto y la magia de esta formación folklórica. De repente, el CAAC se había convertido en un gran aquelarre del que todos formábamos parte.

Algo que sorprendió (de nuevo) fue el baile regional de las vocalistas, que denotaban una  gran interdisciplinaridad y una gran entrega al espectáculo, algo que el público agradeció entre vítores, aplausos y algún que otro levantamiento “ilegal” desde las butacas.

El espectáculo, que había mantenido la calidad performativa de principio a final, estaba concluyendo. Parecían estar terminando con Embruxo, aunque, por supuesto, el público demandaba unos bises, por lo que tras hacerse de rogar, aparecieron en escena de nuevo, regalándonos antes de su partida definitiva algunas canciones como Muñeira, donde el público ya estaba enloquecido, movido por los ritmos que emitía la mesa de mezclas y la percusión del charrasco.

Una vez terminado este increíble directo, tuvimos que tratar de asimilar toda esa experiencia que se nos había hecho tan breve. Ver a Baiuca en directo es mucho más que un concierto, es asistir a la convergencia de la tradición gallega unida a la última vanguardia electrónica desde el cariño, el cuidado y la artesanía, que se despliegan en un único espacio. Ser testigo de eso es presenciar la historia de una región todavía desconocida, misteriosa e invisibilizada a lo largo de la historia.



Escrito por Azahara M. Pastor.
Fotografías por José Antonio Fernández.
Edición de fotografías por Diego Fernández.