El regalo de un hombre bueno - CAAC (11/06/2021)

 


La noche del 11 de junio sería la segunda consecutiva que íbamos al CAAC a presenciar otros de esos directos que te calientan el alma. Esa noche tocaba Depedro, un grupo con el que ya estamos familiarizados, y del que ya habíamos podido disfrutar en directo desde una de esas primeras ediciones del Interestelar.

Como es costumbre, nos dirigimos al recinto justo cuando comenzaban a abrir puertas. El público ya comenzaba a hacer cola desde temprano, la pradera se iba llenando poco a poco y gracias a los auxiliares de la organización pudimos ir accediendo a nuestros correspondientes asientos. La luz del día se iba escapando mientras el aforo comenzaba a completarse y los primeros instrumentos pasaron a ser afinados, anticipando el inicio del directo, que no se demoraría mucho en comenzar.

Los focos comenzaron a brillar, el silencio se apoderó del escenario y seguidamente aparecieron Jairo Zavala y la maravillosa banda que lo acompaña. De manera instantánea, comenzaron a sonar los primeros acordes de Noche Oscura, el último sencillo del trabajo de Depedro que está por llegar y del cual veríamos algunos adelantos esa misma noche. El público se entregó desde el primer minuto al increíble directo que este grupo siempre ofrece, a pesar de alguna dificultad técnica que solucionaron de manera rápida y eficiente y que no impidió el disfrute del evento.

Los siguientes temas que irían sonando serían una exquisita selección de todos sus trabajos; Nubes de papel, Hombre bueno, Distrito Federal... En este último, destacamos el solo final que se marcaría Kike Fuentes, guitarrista del conjunto, que provocó la motivación del público, saltando desde las butacas y entregándose por completo a la voz de Jairo Zavala, del cual cabe mencionar que tuvo en todo momento comunicación con el público, pidiéndonos paciencia para volver a disfrutar de los directos de la antigua normalidad.

Llegando al ecuador del concierto nos obsequiaron con Máquina de piedad, single del siguiente trabajo que da título al mismo. Un momento reseñable sería la versión de La Fiesta de Joan Manuel Serrat, que consiguió arrastrar por completo al público, emocionado, quien cantaba puño en alto coreando a toda voz.

Otro de los momentos que personalmente me llevo de esa noche mágica fue la increíble ejecución de Antes de que anochezca, descubriéndonos una variación con vertientes psicodélicas, donde ralentizando el tempo y jugando con los efectos de la guitarra eléctrica, junto con la animación del videoarte que estaría presente en todo el concierto, nos llevaría a otra dimensión. Todo esto coronado con el solo que Jairo Zavala realizaría para rematar la faena.

Siguieron sonando los temas entre los que pudimos disfrutar de alguno inédito que formará parte de Máquina de Piedad. El público, más animado aún si fuera posible, estalló cuando los primeros sonidos de Panamericana comenzaron a retumbar por la pradera del CAAC, cantando al unísono con el mismo Jairo.

Como colofón antes de los bises correspondientes,  tocaron la mágica versión de La Llorona que el público había exigido entre gritos durante todo el show, y que se convirtió en otro de los momentos claves de la noche, creando un himno intergeneracional que retumbó desde el interior de cada uno de los espectadores.

El batería del grupo nos comunicaría minutos después que era el cumpleaños de Jairo, y, aun así, el mayor regalo nos lo hizo él a nosotros. En aquella noche de viento nos dejó disfrutar de una velada agradable, que como bien cantan en Como el viento, nos meció toda la noche. Comanche cerraría este concierto de emociones que no olvidaremos en mucho tiempo, y que nos deja con el ánimo de volver a ver a Depedro cuando el baile deje de ser algo prohibido.



Escrito por Azahara M. Pastor.
Fotografías por José Antonio Fernández.
Edición de fotografías por Diego Fernández.