Cemento - Espanto

 Según se entra en una ciudad nueva, lo normal es buscar en el maps el destino exacto. Si te adentras en un disco como Cemento (2021/AH 058) de Espanto, y pretendes orientarte en su reino de asfalto, synthpop y letras alienantes con envoltorios de caramelo, más te vale tener esta reseña a mano.

La marcha empieza calándose con Todos de acuerdo que, la verdad, entra bastante de puntillas; todo lo que tiene el tema lo mejoran los siguientes de lejos. Por suerte, continúa con un pastelito como La Tarta, y en su recreo de sintes ambiente, melodía angelical y vocoders me olvido pronto de ese inicio. Más aún cuando Fotos con las autoridades me mete semejante estocada, empezando con esa fuerza de bajo y esa batería seca y directa, y siguiendo con su afilada letra; no entiendo que este pedazo de hit no esté al arrancar la maquinaria.

Curioso lo que sucede con Rodó; es estática, prácticamente un verso de 2 minutos y pico, y aún así acepto gustoso la frenada y que me saque a pasear por la ventana de su mundo. Teníamos es brutal, la mezcolanza de nostalgia y ánimo en la música resulta genuinamente conmovedora, guiada por dos simples golpes de bajo aporta al trayecto un toque de genialidad minimalista admirable. A la mitad, La Estatua acompaña a su extraña progresión una historia igualmente insólita. 

Las dos siguientes composiciones, Nuevos sentimientos y Fiesta sorpresa, son un acelerón. La primera va de nuevos sentimientos que están contentos (quién pudiera) y viene acompañada de una escalada de timbales y un toque naïve que recuerdan a la narración de un cuento. La segunda mete bossanova y bongos entre exclamaciones de “¡Baila!”, de tal manera que es imposible negarse a su reclamo.

Hay un pequeño pinchazo con La visita, cuyo arpegio inicial es lo máximo que consigo resaltar. Aún así, queda arreglado de inmediato gracias al desfile musical de Ragazzi e noi; sus sintetizadores juguetones y la melodía parlando italiano son bocato di cardenale. 

El único tema que parece detener el viaje intencionadamente es Había un árbol, cuya atmósfera bucólica y campechana nos traslada a vistas alejadas de la urbe. Por último, en el final del recorrido cosmopolita, surge el himno del elepé, Piel contra el cemento; resulta fácil imaginar a un público entregado cantándolo entre sus redobles apoteósicos.

Esta travesía sirve para entender cómo se mueve Espanto que se queda siempre a medio paso de entrar en lo comercial y pega el giro a su propio imaginario, una destreza al volante que no consigue cualquiera.

 

Podéis escuchar su trabajo en Spotify, Bancamp o YouTube.

 



Escrito por Álvaro Suárez-Varela.
RRSS: @AdoboSound / @alvaroarshavin