Haiku II - Deriva

Los madrileños Deriva han cerrado el círculo que comenzaron a trazar hace dos años con la publicación de su EP Haiku (2019), predecesor de esta nueva publicación que ha visto la luz hace apenas unas semanas y con el que conforma un dúo conceptual que se presenta como LP en la edición física.

Con Deriva no existen casualidades afortunadas, todo está medido a la perfección. Cada uno de los EPs está compuesto por tres canciones cuyos títulos se adaptan métricamente en forma de verso al formato de poesía japonesa que da nombre al disco, incluyéndose en está versión conjunta un interludio que sirve de nexo entre ambos trabajos y se presenta como Verso Libre.

En el caso de Haiku II (2021), producido al igual que su antecesor por Nooirax Producciones, se expone la sucesión de versos Horas Pasadas, Viven en la Memoria y Las Brumas de Ayer.

La música que en él presentan Minchi y Muñi (guitarras), Yago (bajo), y Álvaro (batera que estuvo presente en la grabación y que tras su salida de la banda ha sido sucedido por Rory), gira en torno al tecnicismo y la minuciosidad, presentes en los estilos más ligados al “post” del rock y el metal, así como al intercalado de pasajes sutiles llenos de una inmensa y bella calma en contraposición con los más duros, en los que constantemente coquetean con lo progresivo y que en ocasiones evoca a grandes del panorama nacional en estas vertientes como Jardín de la Croix o Toundra.

Las Brumas de Ayer (canción que cierra el disco y que en su momento se presentó como el primer sencillo del mismo), sirve a la perfección como paradigma para exhibir el inmenso potencial que guardan los madrileños. Los ritmos sincopados en la batería a lo largo de todo el tema, acompañados de un intachable aprovechamiento de los platillos, ejercen de una base inmejorable para que se vayan sucediendo riffs y arpegios que se traducen en melodías llenas de una melancolía plena, tras lo que impacta ver como hay cabida para pasajes en los que prima el “djent” o incluso breves fragmentos de punteos muy cercanos al flamenco, y sin embargo, sorprende comprobar lo natural y majestuoso del conjunto global, a pesar de tratarse de sonidos en un principio tan distantes.     

Haiku II, con esa dualidad entre lo bello y lo pesado (algo implícito ya desde la portada diseñada por Álvaro Cubero), es otro espléndido ejemplo de cómo la música instrumental puede ser en ocasiones un catalizador de emociones inmensamente superior a cualquier palabra escrita, hablada o cantada.  

Podéis encontrar sus trabajos en SpotifyApple Music o YouTube.


 


Escrito por Rafa Rosado.
RRSS: @AdoboSound / @rosadomejorquetinto