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Pescaíto radioactivo - Crónica (04/05/2019)

by - mayo 07, 2019


Noche de pescaíto radioactivo. Era el día de enchufarse el traje de protección nuclear y observar con detenimiento esas especies únicas de la noche sevillana.

La noche empezaría con Sweethearts From America, no nos pillan de sorpresa. Los hemos visto alguna vez más. Sabemos que te escupen, te apuntan el cañón a la cara y te rompen el vaso en la cabeza. La noche arrancó con Sweetcide sin nadie a la batería, solo una base de batería electrónica y que una vez terminase, Paco Campano anuncia que se subiría una batería y que nos darían un rollo más punk al mismo tema y que sin lugar a dudas fue así.


Sweethearts lanzaron hace poco un nuevo LP (The Sweaty Hearts) y se nota el cambio musical con respecto al primero, prueba de ello estaba en este tema y en algunos como la continuación de Sweetcide II que vino a continuación, The Fall Of The House Of The Rising Sun, The Good Samaritan, etc. Con un estilo más directo y atronador, con más consistencia en las melodías.

El concierto de ellos corría como el Ford de Lucas Doolin cargando whiskey desde Kentucky a Tennesee, la gente que iba llegando iba conectando a medida que oían a estos prófugos, algún grito se oyó y alentarían a que quemasen más goma, su sonido desértico llegaba al fin y darían paso a Tupelo Bound.

Tupelo Bound es la definición perfecta del sur. Este grupo aportaba su carácter y una actitud gamberra en el escenario. Empezaban a sonar ritmos muy contundentes y muy marcados, una batería muy violenta, y una guitarra que acompañaba la árida voz de Paco Báez. Venían desde Málaga a transportarnos a parajes desérticos y lo consiguieron de manera muy acertada, no era difícil entrar en la atmósfera que trataban de recrear y transmitir desde el escenario. Entre el punk, el country y el blues recorrían su setlist. Era nuestra primera vez viendo a este gran grupo, y visto lo visto, no tardaremos en repetir si vuelven a Sevilla. 


Con la litrona de Cruzcampo en la mano o sentado en una banqueta mirándote a los ojos firmemente podíamos sentir que ese vaquero podía calarte y saber de qué palo vas. Tupelo Bound, nunca nos olvidaremos.

Branquias Johnson llegaría tras este trocito de América, a satisfacer más nuestros oídos si era posible.

Es difícil dar una definición para Branquias, espectáculo es la más próxima. One band man, un hombre que, junto a un bombo, una caja, una guitarra y su increíble voz hace que nos quedemos en shock. La sala se alborotó y se vino arriba acompañando sus ritmos frenéticos que no dejaron de sonar. Una actitud descarada y un sonido fresco muy potente nos dejarían los oídos pitando. Todo un fenómeno del panorama nacional que recomendamos no perder de vista. Durante toda la actuación y de manera continua nos mandaba para la feria, pero la gente no quería bailar sevillanas, éramos más del sucio surf primitivo que nos proponía él.


Para cerrar el bolo, llegaron los conocidos Lucro. Aportando un punto de psicodelia, sumándose a sus otras influencias. Un grupo que bien podría formar parte de la BSO de una película de serie B. Sonidos oscuros y una voz distorsionada que te derrite el cerebro. Ritmos muy bien estructurados para dejar paso a una sensación extraterrenal. Estos chicos que llegan de Huelva, ya han pasado por algunas salas que ya conocemos de sobra. Esta noche irradiaban rabia y energía y el público así lo recibió, siendo partícipe de esta experiencia que nos incitaba a mover el cuerpo inconscientemente. Acabamos el bolo con la sensación de haber sido abducidos por el blues sucio y los ritmos frenéticos.


Desde Adobo Sound agradecemos a Discos Los Desheredados por la fiesta de presentación de su nuevo sello de tremendo calibre y que hicieran posible que pudiéramos recoger esta crónica.


Artículo escrito por Azahara M. Pastor y José Antonio Fernández.
Fotografías por José Antonio Fernández.

RRSS: @AdoboSound / @AzaharaFloyd

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