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Psicodelia andaluza - Crónica (15/02/2019)

by - febrero 18, 2019



Abren las puertas de la Sala X. El público muy variopinto y de todas las edades aguarda la llegada de la psicodelia. 
La sala que ha conseguido un exitoso SOLD OUT, nos recibía con el preludio de que sería una gran noche. Estábamos a punto de presenciar lo que es el presente y futuro del rock andaluz.

Empezarían a caldear al público Los Reyes Magos, pop con tripis podríamos definirlos. Melodías que te llevan a planos astrales nuevos gracias a canciones como “Guay” o “En Selva la Romántica”. Pudimos gozar de un enérgico directo y un buen sonido. 


Su público respondía cantando con ellos y bailándolo todo. Canciones como “Homo Digital” o “Inshalá” no negaban que su aura era distinta, buenrollismo, teclados que llevan al limbo, un bajo melódico, batería y guitarra transportándonos hacía universos paralelos. Hay que celebrar y fue gracias a la propuesta diferente que estos artistas ofrecen haciendo sonar las canciones de su LP de una maravillosa forma y cobrando aún más fuerza. No cabe duda de que seguiremos la progresión de esta banda y sobre todo recomendándola, pues en su concierto, artistas como, por ejemplo, Quintín Vargas (Quentin Gas y Los Zíngaros), estaban allí viendo como estos chavales van creciendo poco a poco y de forma continuada.

Tras una breve pausa, empezarían a sonar sirenas por la calle, olería a goma quemada en el asfalto y quizás algún tirón caería. Una voz distorsionada y efectos visuales psicodélicos empezaron a salir al escenario, se huele lo que viene. Seis artistas suben al escenario y el público empieza a aplaudir como loco. Los primeros rasgueos suenan y una voz, que nos recuerda a buenos tiempos en el rock andaluz, empieza a entonar “A la montaña que rozaba el Sol, fuimos en busca de la flor acompañados del lobo feroz.”


Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, recordad ese nombre, sabemos que es largo y que cuesta memorizar, pero es la nueva sensación, el frescor del rock andaluz hecho realidad, años han pasado para que una banda una a tanta gente de diversas edades y estilos como ellos han hecho, y ya no solo eso, sino que han sabido darle un nuevo matiz a este género. Gente de bandas como Groal, Quentin Gas y Los Zíngaros, Riverboy, Furia Trinidad... Se unen para crear la kinkidelia. ¿Qué se podía esperar? Desde sus entrañas sacan con crudeza riffs jodidos o la más pura belleza. Una voz que te hace sentir nostalgia, te hace vivir un mundo onírico con sus letras y la presencia de su vocalista que impone solo con una mirada.

Más temas de su LP recién horneado empezaron a sonar tras “The New Gizz”, “Aliento de Dragón”, “Grecas”, “Samrkanda” o “La piedra de Sharon”.
Con una complicidad máxima entre todos los integrantes, nos dejaron estampas como la de “Dandy Piraña” cantándole a una guitarra o con todas las luces apagadas, con el micro a un lado y una voz a cappella parece susurrarnos desde el borde del escenario. Sensación de concierto íntimo a pesar de tener un llenazo absoluto con un público a la altura de la situación mantenía un silencio ensordecedor en momentos mágicos como este que acabamos de describir.


Los DMBK acabarían y la gente pedía un tema más, no querían irse sin oír el tema que parece ser la piedra angular de este trabajo. “El Salto Del Gitano”. Volverían a sus puestos para dar el último coletazo de kinkidelia de la noche. Arrancamos el 124, “Dandy Piraña” y sus secuaces se alían para romper la Sala X y llevarse todo lo que nos quedaba de serenidad. Se hizo la locura, la gente cantando como posesos, riffs potentísimos, la piel de gallina. Un viaje lisérgico que mantuvieron con vida hasta las últimas notas. Una experiencia que tienes que vivir.







Artículo y fotografías por José Antonio Fernández.

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